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La Junta Directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el oficialismo, demandó este domingo retirar los “tranques” o bloqueos que mantienen los manifestantes que protestan contra el Gobierno de Daniel Ortega.

“Los tranques y sus promotores son los generadores del terrorismo en nuestro país, por tanto exigimos el cumplimiento del acuerdo número 6 que orienta un plan con su implementación a la brevedad posible para la remoción de los tranques“, indicó la directiva parlamentaria en una declaración.

El Gobierno de Nicaragua y la Alianza por la Justicia y la Democracia -que aglutina a los universitarios, empresarios, miembros de la sociedad civil y campesinos- acordaron el viernes pasado en una mesa de diálogo invitar de manera “inmediata” a la OEA, la ONU y la UE para que investiguen las 200 muertes ocurridas durante las protestas antigubernamentales, así como retirar los tranques.

Las partes también conformaron la denominada “Comisión de Seguridad y Verificación”, que estará integrada por 12 miembros y que se encargará de trazar un plan para levantar las barricadas que mantienen los manifestantes en distintos puntos del país.

La directiva parlamentaria también hizo un llamado al cese de todo tipo de violencia y amenaza “venga de donde venga”, y condenó “los crímenes atroces cometidos por grupos vandálicos” ocurridos ayer sábado.

En tanto, la denominada Articulación de Movimientos Sociales y Organizaciones de la Sociedad Civil instó a reforzar y levantar más tranques en las carreteras para presionar la salida del presidente Ortega.

Ese grupo exhortó, además, a consolidar y hacer nuevas barricadas en todos los municipios del país, efectuar rápidos plantones y movilizaciones, y fortalecer la organización conformado por el comité “Azul y Blanco” -colores de la bandera de Nicaragua– en cada barrio y comunidad del país.

En general, a continuar cualquier acción de naturaleza no violenta que evidencie el repudio al régimen y socave los pilares bajo el cual se sostiene. Asimismo, ese grupo alentó a los grandes, medianos y pequeños contribuyentes a organizar una masiva desobediencia tributaria.

Nicaragua está sumida en una crisis sociopolítica que según organismos humanitarios ha dejado entre 178 a 200 muertos, la más sangrienta desde la década de 1980, cuando Ortega también era presidente.

Las protestas contra Ortega, que lleva once años en el poder, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas a la seguridad social, y se convirtieron en una exigencia de renuncia con acusaciones de abuso y corrupción.


Con información de EFE/ JCG